Deepwater Horizon: un nuevo Prestige y más…
Si consideras que lo del Prestige fue una catástrofe ecológica de primer orden, este post te puede interesar… Al buscar “Prestige” en Google, una de sus primeras entradas te llevará a la página de Wikipedia, en donde encontrarás una referencia de impacto en la que se dice que este derrame de petróleo posee el dudoso privilegio de ser el tercer accidente más caro de la humanidad (la limpieza y sellado costó 12 mil millones de dólares , el doble que la explosión del Challenger pero por detrás de la desintegración del Columbia y el accidente nuclear de Chernobyl). Sin embargo, el incendio que el pasado día 20 de abril se produjo en la plataforma petrolífera que British Petroleum poseía en el Golfo de Méjico (Deepwater Horizon), a pocos kilómetros de las costas de Luisiana, lleva trazas de rebasar de largo a la catástrofe acaecida en 2002 cerca de las costas gallegas.
Ya nadie duda que a estas alturas (en el momento de escribir este post la fuga de petróleo está aparentemente controlada desde hace unos días…) los efectos del petróleo vertido han superado a los del naufragio del Exxon Valdes en 1989 frente a las costas de Alaska, cuando se vertieron alrededor de 41 millones de litros de crudo al mar, en el que era hasta la fecha la peor catástrofe ecológica en tierras americanas. Aunque en este negro ranking, sigue siendo el vertido producido durante la Guerra del Golfo de 1991 quien se lleva el puesto de honor con unos 1.968 millones de litros derramados deliberadamente de los buques petroleros iraquíes durante el conflicto.
La cifras entorno a este nuevo desastre que azota las costas americanas están aún lejos de ser claras. A pesar de los esfuerzos de BP a través de sus potentes gabinetes de comunicación de ofrecer una imagen de transparencia y de control, nadie sabe a ciencia cierta la cifra total de lo que se puede estar vertiendo directamente al mar desde las entrañas del fondo marino. BP ha puesto incluso una cámara submarina situada a 1.500 metros de profundidad transmitiendo en directo imágenes del lugar de la fuga que se puede seguir en directo desde Internet: http://globalwarming.house.gov/spillcam
La prensa también ha recogido el gran esfuerzo que esta compañía está realizando por controlar la información dentro de la red, en especial a través de Google y Yahoo, adquiriendo los derechos sobre los “adwords” o “palabras clave” potencialmente más relacionadas con la catástrofe (en concreto, se han hecho con el control de los términos “oil spill” (derrame de petróleo) y “oil spill claims” (reclamaciones por derrame petrolero)).
Las últimas estimaciones hablan de que se podrían haber vertido al fondo marino entre 4.000 y 6.800 toneladas/día de crudo, eso supondría más de 100.000 toneladas vertidas al mar en el plazo de un mes (como dato comparativo hace falta recordar que la cantidad total transportada por el Prestige, gran parte de cuya carga yace sellada en el fondo marino, era de 77.000 toneladas…).
El tiempo dirá finalmente cuál es el saldo final de esta oscura hemorragia, pero sin duda, resulta paradójico que el accidente se produjese poco tiempo después del polémico anuncio realizado por Obama, anulando la moratoria existente hace décadas que suspendía la explotaciones petroleras y de gas en amplias zonas de la costa americana. Anuncio, además, contrario al programa electoral que lo había llevado a la Casa Blanca, aduciendo que dicha medida era imprescindible para conseguir la seguridad energética que necesita el país.
Se hace necesaria sin duda una reflexión. Es necesario preguntarse hasta dónde podemos llegar si la explotación de los recursos no se hace de una manera sostenible y compatible con el medio ambiente. El impulso que se está dando a las energías renovables es posible que no sea todavía el suficiente. Es difícil encontrar muchos adeptos a esta nueva forma de entender el planeta sobre todo en épocas de crisis, en dónde los atajos son siempre la mejor baza. En la cuestión energética la perspectiva a medio y largo plazo debe primar a la hora de tomar las decisiones, y el equilibrio entre la Tierra y sus habitantes debe marcar las grandes líneas de las políticas que van a regir nuestro destino en las próximas décadas. Cien años después de la revolución industrial debemos ser capaces de vislumbrar la capacidad del hombre para castigar al Planeta. Es tiempo de reaccionar.









Información del 03/08/10:
“Según estas nuevas estimaciones, desde el pasado 20 de abril, cuando estalló la plataforma, han salido de sus tuberías casi cinco millones de barriles de petróleo, muchos más de los 3,3 millones en los que se estimó el vertido de la plataforma mexicana Ixtoc I en la bahía de Campeche, al sur del golfo de México, en 1979, considerado hasta ayer el máximo histórico. Sólo el vertido intencionado al Golfo Pérsico de ocho millones de barriles perpetrado por soldados iraquíes en 1991, durante la primera Guerra del Golfo supera al de la plataforma de BP”
Al parecer, la magnitud de la catástrofe queda demostrada…
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