Visto Por Heyst…:”La vida privada de Pippa Lee”
Título original: “The private lives of Pippa Lee”
Directora - Rebecca Miller
Intérpretes - Robin Wright Penn, Keanu Reeves, Julianne Moore, Alan Arkin, Winona Ryder, Maria Bello, Monica Bellucci, Mike Binder
Fotografía - Declan Quinn
Productor - Lemore Syvan, Dede Gardner, Jeremy Kleiner
Guión - Rebecca Miller
Duración 93 minutos
Año 2008
Pais EE.UU
Distributora Tri Pictures
Productoras Plan B Entertainment, Grand Army Entertainment, Elevation Filmworks
Cuando una película empieza ayudando tanto al espectador a comprender sin esperar el desarrollo ni el final uno no se sabe si se encuentra ante un acierto de guión o si, por el contrario, se trata de un fallo del mismo. El caso es que en ésta, antes de los títulos de crédito iniciales va quedando todo más o menos dicho. Primera escena: en pie, uno de los invitados a la mesa levanta la copa para celebrar que su buen amigo y su mujer se han venido a vivir al tranquilo lugar donde él vive, una de esas urbanizaciones de lujo para jubilados que todavía no han llegado aquí, pero que llegarán si algún día salimos de la crisis. Acto seguido brinda por Pippa, mujer del título (de la película y del de esposa del amigo), a la que conoce desde hace veinticinco años y de la que dice que es “el auténtico icono de la mujer de un artista” (primer dato, ella ES en función de alguien) justo antes de afirmar de ella que es un enigma (segundo dato). Acto seguido el hijo, sin que nadie les escuche, le dice a su madre que su problema es que es muy adaptable (tercer dato). El “enigma adaptable” la llama, por lo que, siendo ésta la presentación, lo que queda es quedarse a presenciar el relato de esa adaptabilidad y esperar a ver cómo el enigma se resuelve, porque sabemos que se va a resolver: la voz de ella en off afirma contundente que ya está harta y que quiere que la conozcan. Suena la música y la película empieza formalmente. La protagonista y el espectador se sitúan en el mismo punto en el viaje del conocimiento, que ella realiza a través de sí misma (sus sueños y sus recuerdos) y nosotros a través de su vida (mediante los flashbacks que ayudan a componer el puzzle de la vida de esta mujer que como en la de cualquiera las primeras piezas que se ponen suelen ser las centrales). Soñamos lo que somos (somos lo que soñamos). Somos lo que vivimos (vivimos lo que somos). Casi nunca vivimos lo que soñamos.
La historia nos cuenta, retrospectivamente, la historia de una mujer de unos cincuenta años de los cuales la mitad se los ha pasado ejerciendo de maravillosa esposa (de un ego superlativo) y de diligente madre de dos niños, ahora prometedores jóvenes. Una mujer madura inteligente, guapa, sacrificada, elegante, atenta, considerada, correcta, amable que fue una joven decidida, valiente, desnortada, hedonista, inconsciente, jovial, manipulable que fue una niña pendiente, sometida, monopolizada, sin referentes masculinos, agobiada y aplastada por la culpa. Pero quién es esta mujer. Ni ella lo sabe. Y la película cuenta cómo ella lo descubre con la ayuda de su presente (que le arrea un par de buenos mordiscos) que le proporciona la ocasión de liberarse de las esposas (curiosa palabra) que la atan a la culpa (que todo lo jode).
La hija, la esposa y la madre, tan siempre por encima dejan por fin paso a la mujer (a la que salva su inconsciente) que por fin descubre lo que quiere, lo que desea, lo que necesita. Porque el ser íntimo no descansa, no se rinde insistiendo en su estrategia de avisar de que no todo está perdido. Que aún está a tiempo. Si sabe mirar está todavía a tiempo de ver. Pero para ver tiene que ocurrir algo que te abra los ojos. Y nada como una traición para espabilar. Y si espabilas, si algo te golpea interiormente y te despierta y de repente te das cuenta de que tu vida no te pertenece, que no es tuya, siempre se está a tiempo de reaccionar y empezar a vivir tu propia vida.
La película, que alterna el tiempo literal y tiempo entendido como un viaje personal en el que en un segundo se pueden recorrer muchos años, habla de la toma de conciencia de uno mismo y de cómo una decisión adecuada en el momento oportuno puede hacer que la vida deje de arrastrarte para empezar a vivirla.
Y teniendo en cuenta que la autora del libro, del guión y de la película es la hija de Arthur Miller, igual sabe de qué habla. Igual.
Emocionantes los abrazos de la hija a su madre.









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