Visto por Heyst…: “Nothing personal”
Título original : Nothing personal
Web oficial: http://www.nothingpersonalthemovie.com/
Dirección: Urszula Antoniak
Producción: Reinier Selen y Edwin Van Meurs
País: Holanda, Irlanda
Año: 2009
Fecha de estreno: 2010-07-09
Duración: 85 minutos
Género/s: Drama
Reparto: Stephen Rea (Martin), Lotte Verbeek (Anne)
Guión: Urszula Antoniak
Música: Ethan Rose
Montaje: Nathalie Alonso Casable
Qué es la dignidad; cómo se mide; cómo se calibra; cuánto pesa; qué espacio ocupa cuando está y qué ocupa ese espacio si ésta falta. Qué es lo que de verdad importa cuando ya no importa nada O es al revés: qué deja de importar cuando es todo lo que importa.
La dignidad es una copa de cristal tallado si siempre cenas solo. Y prepararte la cena con esmero (como si viniera tu amante o tu jefe – en la mayoría de los casos – a cenar contigo cada noche). La dignidad es el silencio. La dignidad es meter los pies en el barro a cambio de comida y – aunque no resulte fácil de explicar – las manos en una papelera en busca de ella. La dignidad es saber dar las gracias. La dignidad es apartarte (“saber parar”) cuando lo que deseas es hacerlo. Cuando no quieres nada más que estar solo la dignidad es buscar la soledad y la suerte es encontrarla. Aunque la verdadera suerte, la definitiva, es encontrar la soledad acompañado. Encontrar a la persona (la única) con la que estás mejor que estando solo. La dignidad algunas veces es el silencio. Que no te importe lo que piensen los demás. No tener que demostrar nada (ni que hablas alemán y que sabes castellano si eres holandesa, ni que entiendes la ópera, ni que sabes manejar bien los cubiertos aunque comas con las manos). Dignidad – como en Despedidas, de Yojiro Takita – es envolver con delicadeza en su sudario un cuerpo. Y amor es abrazarlo.
Una belleza de película. Una belleza de paisaje. Una belleza de cuerpo de mujer. Una belleza de alma de hombre.









También hay dignidad en ser extranjero en todas partes, cuando la verdad hace tiempo que se exilió de casi todas las bocas. Así, por dignidad, hay quien se saca el pasaporte de apátrida y un visado para Silencio. Lo que lleva en la maleta, a nadie importa.
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