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Otro conflicto olvidado…

19 Abril 2009 No Comment

congodemSi alguien nos habla del Congo es posible que a muchos les asalte una duda, o lo que es aún más probable, que no sepan situarlo en el mapa y al intentarlo descubran que “Congos” hay dos: el que se llama “República del Congo” y el que se define además como “República Democrática”. Otras personas (entre las que me encuentro…) podríamos más o menos  saber de qué país se trataba si nos dijesen que no hace muchos años esta antigua colonia belga se llamaba “Zaire” o que allí se celebró en 1974 el combate más emblemático de “Mohamed Alí” en el que, por entonces un arrogante George Foreman, fue derrotado contra todo pronóstico.
Muchos recordamos esa azotada región de África por los enfrentamientos entre “hutus” y “tutsis” que tuvieron lugar hacia 1994 en Ruanda y que acabaron con 1.000.000 de “tutsis” brutalmente asesinados y un gran número de mutilados.  Las historias de personas abandonadas en los caminos con todas sus extremidades amputadas o los colegios quemados con niños dentro es algo que, incluso desde  la posición de observadores ajenos que nos otorga el vivir en otro mundo, resulta difícil de olvidar.
Es seguro que lo que más atrajo desde siempre a sus colonizadores ha sido la gran riqueza de estas tierras en especial en lo que se refiere a los minerales. Esta riqueza no ha evitado que la República Democrática del Congo se encuentre entre los países más pobres del a su vez más pobre continente del mundo. No es casualidad, y habrá que buscar en esta riqueza y en la lucha por su dominio el origen de una parte importante de los problemas que azotan a estas tierras. Es muy probable que de sus tierras saliese el material que hizo del “Enola Gay” el avión tristemente más célebre de la historia (en la época en que las bombas atómicas arrojadas sobre Iroshima y Nagasaki fueron creadas, este país era el mayor exportador de uranio hacia Estados Unidos). Es también posible que el ordenador desde el que estoy escribiendo estas líneas tenga dentro de alguno de sus circuitos  condensadores eléctrolíticos de “tantalio”, mineral extraído del “coltán” una mezcla a su vez de minerales del que la República Democrática del Congo posee el 80% de las reservas mundiales. Y no, no es que mi ordenador sea algo extraordinario, pues este tipo de condensadores están presentes en objetos tan variopintos como los GPS, teléfonos móviles, satélites artificiales o los televisores de plasma…

coltan-columbite-tantalite1Al igual que ocurre con los controvertidos diamantes de sangre de Sierra Leona, se dice que el “coltán” fue una de las principales fuentes de financiación militar durante la “Guerra Mundial Africana” que enfrentó hasta a seis países de este continente y que dejó un reguero de 5.000.000 muertos, el conflicto más sangriento a nivel mundial desde la finalización de la “2ª Guerra mundial”. Más recientemente, ha sido de nuevo el “coltán” el que ha estado detrás de los enfrentamientos en las regiones de  Kivu Norte y Kivu Sur, zonas limítrofes con Burundi, Ruanda y Uganda.  Son curiosamente estos dos últimos países quienes están exportando hacia occidente grandes cantidades de este mineral del que su país vecino posee grandes reservas.
Allí, al igual que ocurre en otras muchas zonas olvidadas del planeta, una organización redobla sus esfuerzos para acercar los cuidados más elementales a los que más los necesitan. Se trata de personas que eligieron una vocación que en nuestro mundo les reportaría un mayor beneficio si lo entendemos con las premisas que imperan en nuestra sociedad. Viven un día a día muy distinto al nuestro, en dónde los conceptos más elementales que desde aquí damos por sentado tienen significados muy distintos que a buen seguro nos resultarían difíciles de comprender. Son pequeños “Gandhis”, discretas “Madres Teresa de  Calcuta” que realizan su trabajo dentro de una organización que comparte con estos personajes algo más que un ideal (en 1999 Médicos Sin Fronteras recibió el Premio Nobel de la Paz por la labor realizada). Podemos conocer sus vivencias día a día a través de una “web” (www.condition-critical.org) que, cuando la precariedad de las conexiones se lo permite, nos trasladan un poco de lo de allí para que desde aquí sepamos que, además de exportadores del “coltán” que alimenta la voracidad de nuestra electrónica, en la República Democrática del Congo pasan cosas, historias individuales y colectivas que al menos nos deben hacer reflexionar sobre el significado que desde occidente damos a términos como, por ejemplo,  “crisis”.

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